A punto de terminar las noches gitanas la luna ha decidido crecer. Desde un objetivo indirecto como el reflejo de un espejo parece incluso mayor. Pero en este como en todos los casos la realidad supera la ficción y los selenitas encienden hogueras incandescentes.Mientras en la Tierra, Babel abre las puertas de Ishtar a los perdidos.
Paseando por los jardines colgantes de noche los días no existen. Los vagabundos olvidan las horas y sienten al son de los mágicos tacones.
Entre ginebra y pepino se bañan desnudos los noctámbulos.
Las luces asustan a los gatos pardos que se refugian abrazados en sonidos argentinos. El sueño respira caladas interminables.
2 comentarios:
Bendita luna. Clara pero tan gitana como tú!
Esto no te lo copiarás tú de algún lado como hace manu chao, no??
Me ha encantado lo de los gatos pardos que se refugian abrazados en sonidos argentinos. Sigue así.
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